Mi primer veneno. La gran estafa de la alimentación infantil

☛ En esta época de sobrecarga mediática y amnesia instantánea, su influencia al compartir este contenido es mucho más poderosa que cualquier campaña

Descripción

Los productos de alimentación infantil que veremos a continuación nacen de la creación de una necesidad. De ampliar progresivamente esa necesidad y afianzarla con un andamiaje político-técnico y rellenar ese espacio virtual con productos que, cuando menos, son superfluos y cuando más, directamente insanos.

La alimentación infantil se inventó y comenzó a andar allá por los años 20 del siglo pasado. Hasta entonces, sencillamente no existía categoría alguna llamada «alimentación infantil». La población menor de 3 ó 4 años, una vez destetada, comía comida. Nada especial, lo mismo que la población adulta con algunas adaptaciones lógicas que dicta el sentido común: una textura adaptada y, sobre todo, porciones o alimentos que no pudieran provocar atragantamientos. Y aquí nos encontramos con la primera pregunta inquietante: ¿por qué la población infantil necesita una alimentación especial tan radicalmente distinta a la de la población adulta? ¿Cómo hemos sobrevivido durante miles de años sin potitos ni cereales infantiles ni preparados específicos de Hero, Gerblé, Nestlé o Blevit?

Al observar la amplísima gama de artefactos diseñados para la alimentación infantil, uno tiene la sensación de que está leyendo un prospecto farmacéutico, que la población infantil está enferma y que más que alimentarla, la medicamos. No es para nada un dato baladí el hecho de que, en el Estado español, el 35 % de la alimentación infantil se siga vendiendo en las farmacias.

El timo persigue crear hábitos y preferencias alimentarias

El que los bebés consuman este tipo de productos, y dejen de consumir la comida casera, tiene implicaciones que van mucho más allá de los primeros meses de vida. La alimentación infantil tiene una importancia crucial en la creación de hábitos y preferencias alimentarias futuras. De la misma manera que se demostró que durante años la industria tabacalera tuvo como objetivo a la población infantil y juvenil con el objetivo de asegurar clientes futuros, todo parece indicar que más allá del mercado infantil en sí, la industria alimentaria busca generar clientes fieles para sus productos adultos.

Los timos pueden durar mucho, afectar a mucha gente y llevarse mucho dinero, cierto; pero la historia nos enseña que al final el truco es descubierto y el trilero, señalado.

La campaña Dame veneno de Justicia Alimentaria pretende colaborar a descubrir el timo.

También te recomendamos…