El uso del audiovisual en las aulas. Situación en España

Descargar documento aquí

☛ En esta época de sobrecarga mediática y amnesia instantánea, su influencia al compartir este contenido es mucho más poderosa que cualquier campaña

Descripción

La enseñanza y la escuela han estado ligadas tradicionalmente al lenguaje oral. De hecho, desde el tiempo de los sumerios, la instrucción escolar o, en sentido amplio, la organizada fuera de la familia, se basaba en el aprendizaje de la palabra y, fundamentalmente, de la palabra transcrita, es decir, la escritura y la numeración.

Al privilegiar el verbo y su transcripción, han potenciado un tipo de escolarización textual y, de este modo, han colocado en un mal lugar a la imagen.  Por esta y otras razones, la educación actual es, en su gran parte, logocéntrica y escrituro-céntrica. Tanto en las actividades de explicación como en las de registro de información, en las de documentación, así como en el estudio e, incluso, en la práctica, la palabra y el texto escrito dominan. De este modo, la alfabetización clásica se convirtió y es el centro del aprendizaje.

Pero esta situación ha empezado a variar lentamente. Desde la segunda mitad del siglo XX y hasta el momento, el lenguaje de la imagen y el lenguaje audiovisual han ido penetrando en la educación y la están cambiando de un modo sustancial, como ya han cambiado nuestra cultura cotidiana.

¿Cuáles han sido las razones de estos cambios?

Hay muchas causas, pero señalaremos dos que nos parecen esenciales. La primera, de orden tecnológico; y la segunda, de orden científico y epistemológico.

Es un hecho indiscutible que la utilización de las tecnologías de la imagen y el espíritu científico contemporáneo —con su énfasis en la observación y en el análisis de la realidad— se han aliado para promover una nuevo estatuto de la imagen en la ciencia y en la educación. Por tanto, puede decirse que hoy en día no hay auténtico conocimiento ni conocimiento científico que pueda prescindir del lenguaje de la imagen y de sus tecnologías. De aquí la necesidad de incorporar el lenguaje de la imagen y el audiovisual en la educación. A todas luces, es una necesidad ineludible que responde al desarrollo de nuestra civilización.

Es necesario incorporar el lenguaje de la imagen y el audiovisual en la educación porque es el lenguaje del conocimiento del siglo XXI.

De hecho, no cabe duda de que el lenguaje audiovisual representa un nuevo lenguaje para la educación. Pero no es un lenguaje más, no es un lenguaje optativo. Es el lenguaje del conocimiento y de la ciencia de hoy. Un lenguaje, por tanto, obligatorio.

De ahí que la alfabetización audiovisual no pueda entenderse como un simple complemento optativo de la alfabetización clásica. Porque la alfabetización audiovisual no es solo un complemento: es la alfabetización del siglo XXI. Es uno de los múltiples lenguajes y, a la vez, la mejor representación de la convergencia de lenguajes presente en el sistema educativo contemporáneo. Pero es también un cambio de sistema y de metodología educativos. Si la imagen y el audiovisual se incorporan a la enseñanza, cambian no solo el modo de ver y analizar el mundo, sino de estudiarlo, de transmitirlo, de aprender sobre él y de interactuar con la realidad y con los demás. Cambio, pues, de lenguaje, pero también de sistema y de métodos.

Una medida de la calidad del sistema educativo

Por tanto, el lenguaje de la imagen y su uso en la educación es tan decisivo que, muy posiblemente, una nueva medida de la calidad de los sistemas educativos actuales puede consistir en calibrar el uso que en ellos se hace del lenguaje audiovisual.

Dicho de otro modo, un sistema que utilice poco los contenidos audiovisuales y que no sea muy consciente de lo que este lenguaje representa, será un sistema educativo atrasado y caduco.

Por el contrario, un sistema educativo con un uso del audiovisual solvente, eficaz y consciente será un buen sistema, adaptado para responder a los retos del conocimiento, la ciencia y el mundo actuales.

Del dominio adecuado del audiovisual dependen muchos factores claves: el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación; la renovación de los métodos de aproximación al conocimiento, tanto en sus procedimientos de investigación como en su diseminación y comunicación; la consideración del lenguaje cotidiano de los estudiantes que involucra, cada vez más, aspectos relacionados con la nueva cultura audiovisual; la innovación educativa en métodos, lenguajes y sistemas; la comunicación entre los centros educativos y la comunidad que les rodea; y hasta la participación de los individuos y ciudadanos en una cultura global dominada, cada vez más, por la imagen.

Pues bien, trataremos de abordar esta problemática —amplísima, por otra parte— desde un punto de vista concreto que nos permita profundizar en el estado de cosas. Nos ocuparemos esencialmente de describir cómo el profesorado utiliza el audiovisual en las aulas. Es obviamente, un tema parcial, pero crucial al mismo tiempo.